nº3 (año 2002) - ¿Qué es Meditación?

Revista Paramahamsa nº3

año 2002
¿Qué es Meditación?

Swami Satyananda – Revista Paramahamsa n°3

Meditación es algo de lo que la mayoría de la gente ha oído hablar, de lo que pocos tienen una idea verdadera, y de lo que en realidad muy pocos han experimentado. Al igual que todas las demás experiencias subjetivas, no puede ser descrita con palabras, el lector debe tratar de darse cuenta por sí mismo en que consiste. La experiencia es algo real, vivido, sentido, en tanto que una descripción no es realmente una experiencia, en especial, en el caso de la meditación. Sin embargo, haremos cuanto podamos por arrojar alguna luz sobre el tema.





Definamos primero, la forma en que la psicología moderna ha clasificado los diferentes factores de la mente. La mente subconsciente o inconsciente puede, de modo general, dividirse en los tres grupos siguientes:

La mente inferior

Ésta se relaciona con la activación y coordinación de las diversas funciones del cuerpo, tales como respiración, circulación, órganos abdominales, etc. Es la parte de la mente que ocasiona o da origen a los impulsos instintivos y es de esta parte de la mente de donde se manifiestan los complejos, fobias, miedos y obsesiones.

La mente media

Ésta es la parte de la mente relacionada con los datos o antecedentes que usamos cuando estamos despiertos. Es la parte de la mente que analiza, compara y saca conclusiones en relación con la información que nos llega. Los resultados de su trabajo se manifiestan de acuerdo cómo los solicite nuestra atención consciente. Es la parte de la mente que nos da respuestas. Por ejemplo, la mayoría de nosotros nos hemos enfrentado con un problema que no podemos resolver al momento, sólo para encontrar que la respuesta aflora a nuestra mente algún tiempo después. Es la mente subconsciente media la que ha resuelto el problema sin que nos demos cuenta. Es el dominio del pensamiento racional o intelectual.

La mente superior

Es el área de la, así llamada, actividad supraconsciente. Es la fuente de la intuición, inspiración, dicha y de las experiencias trascendentales. Es desde esta región donde surgen los instantes de creatividad de los genios, es el origen del conocimiento profundo.

Durante las horas en que estamos despiertos, tenemos consciencia de ciertos fenómenos. Sólo somos conscientes de una pequeña parte de las actividades de la mente, por lo general, en los dominios de la mente media. Es esta consciencia la que te permite leer estas palabras y comprender su significado.

Otra parte de la mente es el inconsciente colectivo, por el que Carl Jung hizo tanto para que se lograra su aceptación científica. Es en esta parte de la mente donde están los registros de nuestro pasado evolutivo. Contiene los registros de las actividades de nuestros antecesores y de los arquetipos. Es la parte de la mente que nos liga a todos los otros seres humanos porque es la huella digital de nuestro pasado común.

Detrás de todas estas diferentes partes de la mente está el Ser: la esencia misma de nuestra existencia. Es el ser que ilumina cada cosa que hacemos aunque no estemos conscientes de ello. La mayoría asumimos que nuestro centro es el ego, pero el ego no es más que otra parte de la mente. El Ser ilumina incluso al ego.

Entonces ¿qué pasa cuando meditamos? Cuando meditamos somos capaces de llevar nuestra consciencia a las diferentes partes de nuestra mente. Normalmente, como ya lo hemos explicado, nuestra consciencia está confinada a la actividad superficial en pequeñas áreas de la parte media o racional del inconsciente. Durante la meditación somos capaces de alejarnos de la intelectualización.

Complejos y miedos

Es la experiencia común de la mayoría de la gente que se inicia en meditación, ver apariciones grotescas o hacerse consciente de complejos profundamente arraigados que, tal vez, no sabían que existían dentro de ellos. Se dan cuenta que tenían miedos de los cuales no habían tenido consciencia antes. La razón es que la consciencia está ahora funcionando en los dominios de la mente inferior; está ahora poniendo de relieve complejos, miedos, temores, que antes no conocía. Antes sólo se daba cuenta de la manifestación de estos temores en la forma de ira, odio, depresión, etc. Una vez que se afrontan estos complejos profundamente arraigados, se pueden liberar, y así uno puede lograr mayor felicidad en la vida.

También durante la meditación, mucha gente se hace muy consciente de los procesos internos de su cuerpo. La razón es la misma: la consciencia toma conocimiento de las actividades que controlan las funciones del cuerpo. Es muy difícil alcanzar estados altos de meditación si no quitamos la mayor parte del temor compulsivo que tenemos en la mente inferior. No es posible llegar a estados más profundos de meditación, porque estos complejos son tan compulsivos que parecen atraer automáticamente la consciencia a su atención. Aunque haya muchos otros lugares a donde la consciencia pueda dirigirse, parece que es atraída como el hierro al imán, a las actividades de la mente inferior. Pareciera sentir un perverso deleite en convivir con nuestros temores, fobias y ansiedades.

En estados avanzados de meditación, la consciencia se traslada a la mente superior o región de la supraconsciencia. La consciencia se eleva sobre el pensamiento racional y vemos actividades que parecen estar más cerca de la realidad. La persona que medita ingresa en las dimensiones de inspiración e iluminación; comienza a explorar las profundas verdades y aspectos de la existencia; penetra en nuevas esferas, nuevos territorios de la existencia que hasta ese momento parecían imposibles, meras invenciones de nuestra imaginación.

La culminación de la meditación es la autorrealización. Esto ocurre cuando se trasciende, aún, la mente superior. La consciencia abandona la exploración de la mente y se identifica con el núcleo central de nuestra existencia: el Ser. En este punto es sólo consciencia, pura consciencia.

Cuando una persona alcanza la autorrealización, significa que ha entrado en contacto con su ser interno y ahora identifica su existencia, su vida, desde el punto de vista del Ser y no desde el punto de vista del ego. Cuando la persona actúa desde el centro de su ser, el cuerpo y la mente operan casi como entidades separadas; el cuerpo y la mente dejan de ser la verdadera persona, ellos son sólo manifestaciones del Ser, su verdadera identidad. Así, puede verse que la meta de la meditación es explorar las diferentes regiones de la mente y con el tiempo trascenderla por completo.

Hay dos tipos de meditación: pasiva y activa.

La meditación activa es aquella que sucede cuando uno realiza sus obligaciones diarias, mientras uno camina, habla, come, etc. Ése es de hecho, el propósito del yoga, permitirle a uno meditar mientras está envuelto en las actividades mundanas.

Esto no significa que el trabajo no se realice o no se haga con entusiasmo; de hecho el trabajo o las actividades externas se realizarán con mayor eficiencia y energía. La meditación activa puede desarrollarse por el ejercicio de las prácticas meditativas pasivas dadas en este libro (Meditations from the Tantras) y por el desarrollo de la identidad verdadera, así como también, perfeccionando las técnicas de karma y bhakti yoga.

La meditación pasiva consiste en sentarse en una posición y realizar una práctica meditativa, tal como las detalladas en este libro. Su propósito es calmar la mente inquieta y vagabunda y llevarla a un punto de concentración donde, automáticamente se produzca la experiencia meditativa. A grosso modo, la meditación pasiva puede dividirse en varias etapas:

Etapa 1 - Fijar la mente en una práctica meditativa: un objeto, un sonido, la respiración, un cuadro, etc. Esto calma la mente y la hace introvertida.

Etapa 2 - El éxito en la etapa 1, automáticamente conduce al flujo libre de pensamientos, complejos, visiones, recuerdos, etc. desde los dominios inconscientes de la mente. Ahora es posible explorar la personalidad y la mente inferior y quitar los contenidos indeseables.

Etapa 3 - Cuando la mente inferior ha sido explorada por completo, comienza la exploración de los dominios supraconscientes. Ahora comienza la verdadera meditación. El ilimitado almacén de conocimiento y energía que hay dentro de cada uno de nosotros comienza a mostrarse en forma espontánea. Con el tiempo comenzamos a ponernos a tono con el cosmos y con todo lo que nos rodea.

Etapa 4 - Finalmente se trasciende incluso la mente y el meditante alcanza la unión con la Consciencia Suprema. Se ha logrado la meta de la autorrealización.

Una meditación pasiva exitosa llevará, automáticamente, a una meditación activa. Porque al irnos sumergiendo más profundo en la mente durante la meditación pasiva, más capaces nos volvemos de vivir en un perpetuo estado de meditación mientras realizamos las actividades diarias. De hecho, mientras más se profundiza en la mente durante la meditación pasiva, más poderosa se vuelve la expresión de la personalidad en las actividades externas. A medida que exploramos la mente, ella se torna más fuerte, y como tal, nuestra vida, trabajo, diversiones, etc. se vuelven más poderosos, y somos capaces de llevar a cabo cosas que antes nos eran imposibles.

Con el tiempo, la meditación pasiva se torna superflua; esto es cuando se alcanza la autorrealización. En esta etapa el individuo vive por completo de acuerdo a los más profundos valores espirituales internos, aunque, al mismo tiempo, sea capaz de expresarse en el mundo externo. A estas alturas, la persona autorrealizada es capaz de vivir, tanto la vida espiritual como la material, sin conflicto. En este estado hay una continua y espontánea experiencia de meditación activa.